Tuesday, November 03, 2009

la tierra estallando, parte 2 - par cuentos sobre velandia e la tegra


la esmeraldina piscina de Piedecuesta.

Tuve la oportunidá de visitar el pueblo de Piedecuesta, Santander, el año pasado. A mí me pareció que ese lugar es una cuna de mera loquera. No puedo precisar por qué, pero, digamos, pille este ejemplo: ¿en qué otro lugar alguien se consigue un aerosol y hace un graffiti, no de cosas como "yuri te amo" o "uribe paramilitar", sino que termina escribiendo algo como esto?:


Esa noche, en ese pueblo en el que las paredes invitan a tomar conciencia del nuevo ser, hubo concierto de Velandia y la Tigra. Cuando se acabó y fui a comprarle el disco al man, y Velandia supo que tres personas se habían ido hasta Piedecuesta pa' verlo tocar, su respuesta fue cagarse de la risa en nuestra cara y decirle al bajista "Estos manes se vinieron de Bogotá pal concierto. ¡Qué hijueputas tan desocupados!" Bien.

Par meses atrás, Velandia y la Tigra tocó en un barcito de Bogotá. Edson Velandia (oriundo de Piedecuesta) cantó, jartó, cantó, jartó, echó un discurso de 10 minutos, cantó otro poco y se fue de jeta de lo borracho que estaba. Fue la primera vez que los vi en vivo.

Otro par de meses atrás, escuché "11 rasqas" (el primer disco de los manes) muchas veces seguidas sin que lo pudiera disfrutar así con toda. Yo como que veía que había algo muy chébre ahí, pero no podía simplemente pillarlo y menear la cabeza, porque estaba en forma de un montón de disonancias y de arreglos raros y de imágenes orates que me costaba entender. Ahora es uno de los discos que más me gustan, y Velandia y la Tigra es mi grupo colombiano más favorito de todos los tiempos. Yo he pillado que a mucha gente no le trama por eso: porque es muy disonante y muy raro y muy caótico. Como que parece que es muy exclusivo, o excluyente, por lo raro. Pero yo hoy quiero rescatar lo raro.

Yo creo que es más chébre pillarlo más bien como una invitación. La rareza de lo que hacen esos manes es una invitación a pillar la música colombiana, y las mañas del lenguaje colombiano, y las posibilidades de lo colombiano, por fuera de los cajones en los que las mete continuamente la industria de los medios de comunicación. Siendo lo más optimista posible, yo digo que ese ejercicio de hacer rareza auténtica puede llevar a pillar a nuestra sociedad desde otro ángulo, desde lo que ya es, pero escondidita, y lo que puede ser más adelante. En estos ruidos raros hay una manera (una de muchísimas que están estallando por ahí) de escuchar a nuestra sociedad desde dentro y desde abajo, desde otro lado. Y de pronto, ojalá, esas maneras raras de oírnos están ayudando a hacer alguna transformación. De pronto, ojalá, nos están transformando a nosotros, al abrirnos el oído a posibilidades diferentes de ser nosotros mismos.

El video de "Déjo", en el Chicamocha.
"Alma. Torpe la piedra. Pierdo."
Dirigido por Rubén Mendoza,

6 comments:

Adelitos said...

chébre, "chébre".

astrid said...

chevere

Jorge Patiño said...

Rcuerdo el concierto ese de la emborrachada. Ese día era la primera vez que varios iban a verlo y yo pensé que ahí íbamos a perder unos cuantos fans.
Pero no, veausté.
Ole, venga.

Jorge Patiño said...

Ah, otra cosa. no sé por qué ando obsesionado con la canción "El maestro". A veces me veo a mi mismo cuando sea viejo y se me haya corrido el champú, agitando un palo contra el cielo pa ver si llueve.

Ana Lechuga said...

Eres tan genial!!!!!!!! me encantó este artículo.

aldemar said...

:D